La censura interna
Según Freud, el motivo y la función de los sueños consiste en que a través de los mismos podamos satisfacer deseos reprimidos que conscientemente nos negamos a reconocer a causa de una educación forjada de acuerdo con las necesidades y prohibiciones de la la vida en sociedad y de los tabúes de una moral convencional.
pero si nuestra censura interna nos hace olvidar los sueños, lo que no puede impedir son sus reacciones fisiológicas y su repercusión sobre las glándulas de secreción interna, siendo éste el motivo de que existan enfermedades que se agravan a causa de los sueños, como por ejemplo los ataques nocturnos de angina de pecho, o algunos accesos de úlcera de estómago, que se ha comprobado que son más frecuentes por la noche que durante el día.
Del mismo modo, enfermedades incipientes con síntomas que todavía pasan desapercibidos durante el día, pueden ser detectadas o intuidas a través de los sueños que provocan. Y que muchos transtornos mentales, a veces también incipientes, se detectan gracias a que provocan sueños repetitivos, indicio de que una persona enferma libra la misma batalla noche tras noche, mientras que cuando se goza de buena salud, los sueños siempre son distintos y se renuevan sin cesar.
Y lo que tampoco puede impedir nuestra censura interna es que nuestros sueños queden archivados en la memoria y exista la posibilidad de recuperarlos si sabemos cómo hacerlo.








