La fisiología del sueño
Hemos visto como Kleitman descubrió el fenómeno del REM y su hipótesis de que se producía mientras el paciente soñaba. ¿Como verficó su hipótesis? Pues muy sencillo, despertandolo para preguntárselo.
En 152 experiencias de una serie de 191, el durmiente al que despertó en el momento en que se estaban produciendo los REM confirmó que estaba soñando; sólo 39 no pudieron afirmarlo con toda seguridad o no lo recordaban. Por lo contrario, de las 16 veces en que a pesar de registrarse los REM no se despertó a los durmientes dejandolos dormir toda la noche, 15 veces no recordaron nada.
Es así como actualmente podemos saber gracias al REM cuándo soñamos y cuándo nos limitamos a dormir; es posible obtener cifras sobre la frecuencia, la profundidad y la duración del sueño. Con lo cual lo que hasta ahora era puramente espaculativo pasa a convertirse en realmente científico y controlable, y es también así que podemos afirmar que todos los animales superiores también sueñan.
Cuando Michel Jouvet profundizó en estos estudios, pudo comprobar que los estadios del sueño no son dos sino cinco y que precisamente el REM es el más profundo de todos ellos, siendo además la última porción de una fase de sueño tras la cual, y aunque luego no lo recordemos, se produce un corto despertar, con lo que podríamos decir que se concluye una fase del sueño nocturno, para volver a empezar todo el proceso con ligeras variantes hasta completar cuatro o cinco fases separadas entre sí por unos minutos en los que estamos despiertos.
Lo curioso del caso es que cuando soñamos, durante el REM, la actividad cerebral es la máxima que se da durante todo el tiempo que dormimos; es decir, que cuando el cuerpo se halla más profundamente dormido es cuando paradójicamente el cerebro se halla más despierto.
Es precisamente por ello que se ha dado a llamar sueño paradojico a los períodos de REM.








