Él se había corrido, y bien a gusto por cierto, pero seguía cachondo y con la polla bien dura. Ansiaba metérsela bien a dentro, lo reflejó en la mirada y ella se dio cuenta y, como estamos ante dos cerdos, ella le sonrió y le levantó una ceja haciéndole entender así lo que quería.

Como su relación se había basado desde el principio en la reciprocidad, el chico decidió devolverle el favor atándola a ella tal y como él lo estaba minutos antes, ella agradecida por el gesto se dejó hacer.

El chico olvidó los modales que tanto le habían inculcado en casa y salvajemente le devoró el coño como el cazador furtivo devora a su victima. Ella no tuvo más remedio que abandonarse al placer que le proporcionaba tan monumental comida. Su lengua se metía cada vez más dentro de su agujero, y al salir daba un repaso de su clítoris que estaba muy resbaladizo, lo cual lo hacía un apetitoso bocado por lo que comenzó a darle pequeños mordisquitos, que hacían que de su chocho emanaran cada vez más fluidos que resbalaban hasta su culo, y ahí estaba él para chupárselo y comérselo entero. En este momento ella olvidó que fuera de esa cama existía un mundo y de proponérselo aceptaría cualquier cosa. Él, aprovechando su vulnerabilidad decidió hacerle una guarra propuesta que encuadraba a la perfección con la velada.
Así que se dirigió a su pantalón y sacó su móvil. Pulso el número 5 y ahí estaba entre sus contactos el teléfono de La Madame. En 20 minutos ya tenían a su puta en la habitación, con su maletín repleto de artilugios y chismes guarros.

La chica, flipando, no pudo evitar tragar saliva y dejar volar su imaginación con lo que tenía enfrente, por fin iba a experimentar las dos caras del sexo en una sola noche.
Su chocho también festejaba y las sábanas pagaron las consecuencias quedando empapadas.
La puta la vio y se lanzó a por ella metiéndole la lengua hasta la garganta. Para aprovechar el tiempo, el chico se entretenía haciéndose una paja de campeonato y chupándole las tetas alternativamente a su chica y a la puta. La puta comenzó a calentarse y sacó un par de consoladores, uno se lo dio a él y el otro se lo metió a la chica por el culo sin contemplaciones. Y el chico hizo lo propio con la puta. Los gemidos eran indescriptibles. Mientras que los vecinos comenzaron a sospechar de que alguien la pasaba de maravilla mientras ellos solo podían pensar en que al día siguiente había que currar.

La puta llegaba al clímax casi al mismo tiempo que ella y él metió su polla en la boca abierta de placer de su novia, primero, y de la putita después.
El chico se rehusaba a no jugar su papel de “macho dominante” por lo que mientras las chicas se corrían sacó del maletín de la puta una fusta de equitación y comenzó a azotar a su chica pues, al encontrarse atada era un blanco fácil, claro que al principio daba muestras de dolor, pero al cabo de un rato parecía que cada azote le excitaba aún más.

La chica había sido una buena perrita, por lo que su amo decidió premiarla aflojándole las ataduras y dejando asi sus manos libres para manosear a la puta que no paraba de comerle la raja y clavarle el consolador por el culo.
Él chico, si bien excitado, no podía dar crédito a lo que sus ojos veían, su noviecita tierna con quien tantas veces solo salía los domingos a pasear por el parque se había transformado en un animal salvaje y deseoso de sexo, parecía que no tenía llevadero, así que decidió ver hasta donde podía llegar su nivel de excitación, apartó a la puta y sin pensarlo dos veces tapo su coño con su gran polla, tan caliente y húmeda como a su novia le gustaba. Esto no obstaculizó en absoluto que la puta le siguiera metiendo ya no el consolador sino 3 dedos por el culo mientras la chica le devolvía el favor comiéndole el coño. El chico también había alcanzado una excitación nunca imaginada, pero al ver que su novia pasaba de él por tener a la puta sobre ella dejó que ésta última terminara su faena.
Después de correrse la puta por los lametones que le propinaba la chica le lamió todo el coño húmedo de y el chico al ver a la puta con las nalgas abiertas decidió embestirla y clavarle toda la polla por el culo, coincidiendo cada ataque de él con un lametón de ella. Llegando él por fin al orgasmo dentro del culo de la puta y volviéndose ellas a correr.

En un mar de fluidos los tres se dieron un descanso, la puta se repuso, les cobró y se fue. Ellos, se pusieron el pijama, se dieron un tierno beso de buenas noches y se durmieron. La rutina les esperaba al día siguiente.