Imaginación, aburrimiento y soledad
Siendo realistas su vida se estaba estancando. Tenia trabajo, novio y su sueño pero por algún motivo no era del todo feliz.
Su trabajo era monótono y aburrido, y con su chico no iban muy bien las cosas. A pesar de ello, sabia que lo único que le alegraba era poder verlo un rato por la tarde o para cenar por que quizá con un poco de suerte caería algún polvo de esos que tanto le gustan y le alegran un poco su día.
Por desgracia ese día no sería así pues tenía más trabajo de lo normal y debía quedarse hasta más tarde.
Eso no le privó de pensar un rato en él y acordarse de los buenos momentos que comparten juntos.
Su imaginación estaba bastante desarrollada y sin querer estaba fantaseando con cosas algo perversas, situaciones morbosas en su trabajo que quedaban guardadas en su mente. Su corazón palpitaba rápido y alguien entró en la tienda. Le cortaron el rollo un poco y el juego imaginativo que llevaba pero eso no impidió que siguiera.
Su trabajo es de cara al público pero también de oficina y si el día lo requería ella vestia falda con la camisa de la empresa, si en cambio sabía que ese día entraba material y por lo tanto cargaba cajas, vestia pantalón. Ese día entró material y estubo toda la mañana abriendo cajas y cajas, por eso por la tarde descansó y decidió hacer todo el trabajo de oficina que tenía atrasado. Pero seguía acordandose de su novio.
Cabe decir que esta chica era un poco guarra y además tenía grandes desvarios en su cabeza por lo que, ni corta ni perezosa, se metió en el lavabo, se quitó los pantalones y dejo que su tanga resbalara por sus piernas, se lo quitó y se puso el pantalón.
Siguió con su trabajo y en paralelo con su imaginación que le jugaba malas pasadas y hacia que se empapara por momentos. Y cada vez que entraba un cliente y se movia notaba como las costuras y dobleces de su pantalón tejano se hundian y metian en sitios insospechables haciendo que se mojara aún más delante de sus clientes. Su excitación era máxima y decidió meterse mano.
Se empezó a tocar los pezones y se los puso más duros de lo que estaban pues el aire acondicionado causaba estragos debajo de su camisa. Decidió quitarse el sujetador, igual que el tanga, y lo dejó colgado junto a él en la puerta del lavabo.
Los clientes cuando entraban no podian evitar mirarle las tetas, pues una chica acalorada, con una talla 100 de pecho y sus correspondientes pezones duros era inebitable no mirarla. Imaginaros como salian los clientes de la tienda... Pero a ella le daba igual, incluso le gustaba y le ponia más.
El suave roce de la camisa en sus pezones le estaba volviendo loca.
Como estaba en la tienda tenía que disimular un poco así que decidió no bajarse los pantalones pero si meter la mano para poder masturbarse a gusto. Estaba mojadisima, su almejita habia emando tanto flujo...
No dejaba de entrar gente y eso aún le excitaba más y cuando se iban se masturbaba con mucha más fuerza.
De pronto se levantó y cogió un tacker de los más gordos por desgrácia no tenia ni su consolador, ni sus bolas chinas en ese momento. Se encerró en el lavabo y se lo metió hasta donde pudo haciendo que su coño se inchara hasta parecer rebentar. Su excitación era máxima pero su imaginación no habia acabado y decidió agacharse y cogerse con las dos manos su culo para meterselo bien a dentro. Le dolió pero le gustaba y más sabiendo que alguien habia entrado en la tienda. Estaba cachondisima.
Se lo sacó de su ojete y se lo metió por su coñito que no dejaba de escupir fluidos y con la otra mano empezó a tocarse su clitoris que estaba durisimo. Cuando necesitaba descansar, para no correrse tan pronto, dejaba de bombearse con el tacker y empezaba a lamerse los pezones como una guarra.
No queria aguantar más. siguió clavandoselo hasta que llegó un orgasmo exageradisimo que posiblemente alguien más escuchara.
Se vistió y salió a atender a sus clientes.










yo dijo
¡Uuuauuuh! Mequedao sin palabras.
10 Julio 2008 | 09:23 PM